Imagina que no existe el cielo
Es fácil si lo intentas
No hay infierno bajo nosotros
Sobre nosotros sólo hay cielo
Imagina a toda la gente
Viviendo para hoyImagina que no hay países
No es difícil de hacer
Nada por lo que matar o morir
Y religiones tampoco
Imagina a toda la gente
Viviendo la vida en pazDirás que soy un soñador
Pero no soy el único
Espero que algún día te unas a nosotros
Y el mundo será como unoImagina que no hay posesiones
Me pregunto si puedes
Sin necesidad de avaricia o hambre
Una hermandad de hombres
Imagina a toda la gente
Compartiendo todo el mundo
Dirás que soy un soñador
Pero no soy el único
Espero que algún día te unas a nosotros
Y el mundo será como uno
Esta es una de las canciones que más representa al genial John Lenon. El giro de 180º que experimentó la vida del cantante junto con Yoko Ono, su activismo y su implicación en el mundo. La lucha por la paz y el amor que tanto proclamaba. Su madurez, después de dejar los Beatles, fue malinterpretada por algunos que pensaban que su lucha y sus reclamos por conseguir la paz era una mera patraña para conseguir dinero y fama, qué gilipollez.
En el mundo con el que soñaba Lenon, no había excusas por las que matar, ni religiones tampoco, solo una hermandad de gente compartiendo el mundo que será como uno.
Ayer vi Imagine, un documental sobre su vida colgado en cinetube.es. Me ha hecho pensar y reflexionar sobre la vida, sobre la muerte y sobre la implicación personal. En esta época pre- electoral en la que nos encontramos y en medio de este circo representado por Pizarros, Rajoys, Zapateros y Aznarines, solo me queda imaginar: imaginar y soñar un mundo mejor, tal y como cantaba el inmortal John Lenon.
Un hombre que atropelló a un chaval de 17 años, ebrio y superando la velocidad máxima permitida, pide ahora a los padres de la víctima que les pague 20.000 euros para reparar los desperfectos y la chapa y pintura de su coche.
Esta es la Inglaterra que vivió el director del filme, Shane Meadows, cuando era pequeño. La Inglaterra de los años 80 con Margaret Thacher en el poder y con la guerra de las Malvinas como telón de fondo. En este marco creció Thomas Turgoose (Shaun), un chaval nacido en un barrio obrero que perdió su padre en la guerra y, que está sometido a los constantes insultos de sus compañeros de clase. Es aquí cuando toma contacto con los cabeza rapada que le enseñan la calle, las chicas, el sexo y el alcohol. La salida de Stephen Gram (Combo) de la cárcel, llevará al grupo a posiciones más racistas de odio y nacionalismo exacerbado. A partir de este momento, Thomas Turgoose cambiará su inocencia de niño por una prematura madurez.
Con esta película, Shane Meadows penetra en la cabeza “rapada” de los skinheads, grupo en el que fue miembro hace unos años, y escoge con gran acierto a Thomas Turgoose, un niño de la calle que pasó el casting con sobresaliente para interpretal el papel principal.
Fondo humano y social duro, cargado de un fuerte dramatismo, con una cuidada fotografía y una estética gris de la Inglaterra de los años 80. Una radiografía social que gustará mucho a los implicados en las realidades sociales y humanas.
Estoy empachada de tanto dulce. Estas Navidades entre los turrones, el mazapán y el romance entre la modelo Carla Bruni y el presidente francés Sarkozy, me quedé con ardor de estómago. No existió el día en estas fiestas navideñas, en el que el mandatario francés no copara las pantallas de televisión, tanto informativos como programas rosas de la tele y periódicos. Ningún medio se escapó del idilio, de la pareja del año, de sus fotos, carantoñas, etc.
Y si la fiebre se estaba disipando poco a poco, ¿qué nos encontramos hoy en los periódicos?, pues nada menos que el affaire, que según dicen El País o La Voz de Galicia (haciéndose eco de la prensa venezolana), mantienen desde hace unos meses la pantera negra de las pasarelas Naomi Campbell y el mismísimo Hugo Chávez.
Y aquí solo me queda decir una cosa amigos mios, pero ¡qué fuerte!
Para la top, “Chávez es un toro y no un gorila”. Eso es lo que afirmó después de haberle hecho una entrevista, “con preguntas traviesas” para la revista GQ en la que trabaja. Después de afirmar la modelo que le gustaban los hombres fuertes tocar los bíceps de Chávez es ahí en donde saca la frase de que es “¡cómo un toro!”.
Ahora cabe hacerse la siguiente pregunta, ¿podrá la pantera negra hacer callar al toro venezolano? La respuesta seguramente la tendremos en unos días, porque de confirmarse el idilio, habrá romance para rato (y de vuelta al empacho!).